¿Cómo se celebra la navidad en Francia?

Las fiestas propiamente dichas comienzan el 24 de diciembre. Aun así, ya a finales de noviembre (un mes antes de Navidad, aproximadamente) se dispara el pistoletazo de salida de las compras y decoraciones navideñas.

Las calles de las ciudades se llenan de luces, los escaparates de las tiendas visten sus mejores galas y los franceses comienzan las visitas a los grandes almacenes para hacer acopio de regalos y productos típicos.

La Nochebuena y la Navidad francesas son celebraciones familiares por excelencia. Las familias se sientan a la mesa para intercambiar buenos deseos y degustar delicias como el foie-gras (de pato o de oca), el boudin blanc (especie de morcilla de color blanco), el pavo asado, la bûche de Noël (“tronco de Navidad”: pastel en forma de leño, recubierto de chocolate y relleno de trufa o crema), los bombones y el champán.

Papá Noel deja regalos junto a la chimenea o el árbol de Navidad para cada miembro de la familia. En un país que se precia de cultivar el arte de la gastronomía y de la hospitalidad en torno a la buena comida, la casa está cuidadosamente decorada: velas encendidas en la mesa, ramitas de acebo colgadas.

El pesebre, llamado en francés crêche (“establo”), está fuertemente arraigado, sobre todo en el sur. En Provenza son tradicionales las figuritas de pesebre de arcilla, llamadas allí santons (“santos” en provenzal).

El cariz familiar de Navidad no hace olvidar su aspecto religioso. Es tradicional asistir la noche del 24 de diciembre a la misa del Gallo o messe de minuit. si bien el sentido práctico hace que dicha misa tenga lugar a menudo a última hora de la tarde, antes de la cena, y no a las doce de la noche, como su nombre indica.

La Nochebuena y la Navidad, que en Francia se llama Noel, son un momento tradicionalmente familiar. La cena del 24 de diciembre constituye sin duda la culminación de las celebraciones.

Alrededor de una mesa hermosamente adornada con velas y ramitas de acebo, se sientan juntos familiares y seres queridos para compartir la felicidad en paz y derrochando afecto.

Todos celebran entre abrazos, besos, brindis y manjares tradicionales, dignos de los dioses.

Entre las exquisitas tentaciones que hay que degustar en esa mágica noche figuran: el foie-gras (paté de hígado de pato o de oca), el pavo asado, la morcilla blanca y los ostiones. El postre navideño por excelencia es la “buche de Noel”, un pastel en forma de tronco, recubierto de chocolate y relleno de crema o trufa. Vinos y champaña deleitan los paladares más exigentes.

Antes de ir a la cama, los niños colocan sus zapatos frente a la chimenea. La creencia es que por ella pasa Père Noel con un gran saco lleno de obsequios, que luego coloca en el calzado de los infantes. Lo hace mientras los pequeños, poseídos por la sana ilusión, duermen.

Los regalos se abren el día 25 por la mañana. Estalla el entusiasmo o la decepción. Libros, accesorios electrónicos y ropa son en este 2007 los presentes más vendidos.

Otra linda costumbre, un auténtico lujo en plena era de los celulares, Internet y los SMS, es el intercambio de tarjetas navideñas impresas en cartulina con mensajes de buenos deseos.

Éstas llegan por correo tradicional, igual que en el siglo pasado. Entre los franceses hay fascinación por enviarlas y, aún mas, recibirlas. Un simple gesto que sirve para anunciar al prójimo que esta sociedad todavía no se ha dejado deshumanizar por la modernidad.

¡Joyeux Noel!

 

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