¿Cómo se celebra la navidad en Finlandia?

La Navidad en Finlandia está precedida por un largo y alegre período de activa preparación. Para la iglesia la festividad comienza el primer domingo de adviento, pero desde mucho antes, desde octubre, innumerables asociaciones ya se ponen manos a la obra para aprestar el espíritu de la celebración.

Las primeras suelen ser las ligas femeninas con la preparación de sus kermesses de beneficencia. Ya en otoño sus socias se reúnen siguiendo una antigua tradición para hacer los adornos.

Estas veladas denominadas con el delicioso nombre de “pikkujoulu” (cuya traducción literal sería “la pequeña Navidad”) también pueden considerarse las primeras fiestas navideñas porque siempre incluyen algún programa como relatos, música y canciones alusivas, y las exquisiteces propias de la temporada.

El pikkujoulu es parte inseparable de la tradición finlandesa desde los años veinte. Todo jefe de cualquier magnitud organiza uno para su personal, y toda asociación que se precie uno para sus miembros. Los concejales de los ayuntamientos olvidan sus diferencias políticas y unen sus fuerzas para disfrutar de una alegre velada. Algunos hasta se animan a poner en escena una leyenda invernal o un sketch para diversión de sus empleados.

El primer domingo de adviento abre oficialmente la temporada de Navidad.

En las iglesias resuenan los compases del Hosanna de Vogler convocando a la feligresía. Por todo el país se celebran esa tarde los llamados conciertos de adviento.

Hacia esta época los comercios y las oficinas inauguran sus iluminaciones navideñas, engalanando de luz y de fiesta los centros de las ciudades. En Pietarsaari, sobre la costa occidental, la calle Storgatan se viste de Navidad desde 1840.

Santa Lucía

El 13 de diciembre las escuelas y los hogares de lengua sueca celebran el día de Santa Lucía, una tradición llegada del país vecino a comienzos de los años veinte. La fiesta coincidía con el día más corto del año por lo que Lucía, la reina de la luz, es muy popular en la oscuridad del norte. La Lucía “oficial” de Finlandia es elegida entre 10 doncellas en una votación pública asociada a la colecta de Folkhälsan, una fundación que organiza y financia programas de atención y prevención sanitaria.

En Nochebuena un abeto y una sauna

Poco a poco va saliendo a relucir la escenografía de adviento: los niños llevan la cuenta regresiva mediante sus calendarios de Navidad y las familias encendiendo velas: en el primer domingo de adviento se enciende la primera, en el segundo ya son dos, y en el cuarto ya se tiene una gallarda fila de cuatro candelas escalonadas. Esta tradición, original de Suecia y Alemania, llegó a Finlandia en los años treinta. En las semanas previas se escriben y envían las tarjetas navideñas, se hacen o se compran los adornos, y se preparan todos los panes y pasteles especiales.

El domingo previo a la Navidad es un buen momento para localizar un arbolito para llevar a casa la víspera de Nochebuena, colocarlo en un sitio de honor y decorarlo: los finlandeses gustan de colgar de sus ramas hileras de banderas de distintos países, símbolo de la amistad entre los pueblos. Otro adorno típico son los “himmeli”, unos móviles de forma geométrica que se hacen con pajillas huecas e infinita paciencia, y todo tipo de colgantes artesanales o industriales. Muchos dejan manojos de avena en las ventanas para los pájaros. Las velas del abeto, sin embargo, no se encenderán hasta la víspera de Nochebuena.

La sauna es parte integral de Navidad finlandesa: un viajero que recorra el campo finlandés el día de Nochebuena verá miles de cabañitas de las que se elevan columnas de humo: son las saunas.

Joulupukki, el Santa Claus finlandés

De regreso a casa, la excitación aumenta a la espera de otro aspecto muy diferente de Navidad: la llegada de Santa Claus. El “padre navideño” finlandés, llamado “Joulupukki”, es un equivalente más bien terrenal de San Nicolás, pero difiere de sus congéneres de otros países en que realmente visita las casas en carne y hueso en la Nochebuena.

Casi siempre se trata del mismo padre de familia caracterizado, pero bien puede ser un vecino o un pariente. Los niños de la casa lo reciben y ayudan vestidos de gnomos: calzas y un largo gorro rojos, y una chaqueta de algodón gris con vivos rojos. A su llegada Joulupukki siempre hace la misma pregunta, “¿Hay niños buenos en la casa?” para escuchar la misma entusiasta respuesta: Sííí!.

Suele llevar una gran canasta con todos los regalos; los niños le cantan un par de canciones o bailan una ronda con él, quien luego se sienta para relatarles las peripecias de su largo viaje desde la helada Laponia oriental, donde tiene su centro de operaciones en Korvatunturi (en 1927 un locutor de Radio Finlandia descubrió que allí vivía desde siempre).

El héroe de la jornada no puede quedarse mucho tiempo en cada casa, así que después de escuchar una última canción, recoge su nudoso bastón y abrigado en sus pieles y botas de fieltro sale con paso pesado dejando en manos de sus pequeños ayudantes la gran canasta en la que ha traído los presentes.

Los documentos más antiguos sobre regalos de Navidad en las familias finlandesas datan de principios del siglo XIX. Solían ser objetos, por ejemplo ropa o algún manjar, elaborados expresamente a mano. A principios del siglo XX se generalizaron en todo el país los regalos comprados, pero en los últimos años los artesanales han recuperado su popularidad.

Una vez concluido el momento culminante del programa, puede servirse la cena de Navidad. Sobre la mesa ya están esperando las delicias que sólo mamá sabe preparar.


El día de Navidad

El 25 de diciembre, que en muchos países es el apogeo de las fiestas, en Finlandia es casi un anticlímax. Tradicionalmente siempre ha sido un pacífico día de devoción, en el que la única actividad es concurrir a la iglesia.

Incluso actualmente los templos están repletos la mañana de Navidad, aunque en muchos de ellos el servicio divino comienza a las seis de la madrugada. Mucha gente prefiere seguir el oficio por televisión. En general el día de Navidad actualmente se pasa con la familia y los parientes más cercanos.

El 26 de diciembre, día de San Esteban (Tapaninpäivä), también es feriado y la tradición prescribe un paseo en trineo, aunque ahora ya no queden muchos caballos para arrastrarlos. La gente se reúne en animadas fiestas en las casas o en los bailes de San Esteban en los salones.


La Nochevieja

El Año Nuevo es una suerte de repetición de Navidad, especialmente en el aspecto culinario, pero a la Nochevieja también están asociados ciertos rituales mágicos: la fortuna del año venidero es revelada por objetos escondidos bajo las tazas, o por la interpretación de las formas originadas al derretir en el hogar unas herraduras de estaño y verterlas en un balde de agua fría: las sombras que proyecte sobre una pared la figura resultante serán los presagios para el porvenir.

Las fiestas navideñas terminan la Noche de Reyes, que en la práctica no tiene relevancia alguna en Finlandia.

La Navidad es una festividad centrada en la familia, particularmente en los niños. Es el momento de recordar lo que pese a su importancia suele olvidarse durante el resto del año: las tradiciones y las raíces, las ideas de amor al prójimo, paz sobre la tierra y buena voluntad entre los semejantes.

 

Más sobre la Navidad


Navidad
Contactar

Versión Desktop