Historia de Navidad

Cerca de las fiestas reaparecen las historias sobre la Navidad. Mi madre me ha contado varias todos los años y yo siempre me las olvido luego de escucharlas... hasta el año siguiente. Esta vez que me contó una, decidí escribirla para que no se pierda. Es interesante, se trata sobre la tradición navideña en Europa central.

Siempre hay diferencias entre las distintas tradiciones, por ejemplo sobre el tema de los regalos. En España, los que traen los regalos son los Reyes Magos, en otros países es "el niño  Jesús", en nuestro país prevalece la tradición de Santa Claus, típicamente norteamericana. Es bien sabido que el traje rojo nació producto de una campaña publicitaria para promocionar la Coca-Cola, pero ¿cuál es su verdadero origen?

Se dice que había un obispo, en el centro de Europa, de nombre Nicholas o Niclaus , que era muy querido y bondadoso, quien se paseaba por las calles de la ciudad vestido con atuendos religiosos (típicos de la época), de blanco y dorado, en su cabeza llevaba una tiara, sombrero que vestían las autoridades de la Iglesia. Los días 6 y 7 de diciembre salía con una bolsa llena de regalos y  repartía entre los niños que se habían portado bien. Como la gente le tenía mucho cariño, le decían Claus. Pero la cosa no queda ahí. La misma tradición dice que junto con él aparecía un personaje de nombre Krampus , que era una forma corpórea del mismísimo diablo (uuuuy! Qué miedo!!).

Caminaba arrastrando unas cadenas, provocando un sonido muy atemorizante. Él también tenía una bolsa, pero en ella se llevaba a los niños que se habían portado mal.

En la época de infancia de mi madre (en entreguerras), se acostumbraba (el 6 y 7 de diciembre) que algún pariente se disfrazara de Claus para entregar regalos a los niños que se habían portado bien. Tampoco faltaba el tío jodido que se disfrazara de Krampus que hasta llegaba a meter en su bolsa a los niños que se había portado mal.

Digamos que a los que podía agarrar eran los más pequeños, de 3 ó 4 años, los más grandes se avivaban y rajaban a tiempo y aunque los agarrara, el tío jodido tenía que ser bastante fortachón como para poder meterlos en una bolsa.

¿Cómo saber si el niño se había portado bien o mal? Se le preguntaba a los padres, quienes decidían si el pequeño recibía regalos del tío bueno disfrazado de Claus o un buen susto del tío jodido disfrazado de Krampus.

 

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